La Prosa del código: programar para ser leído

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Alejandro Umaña Miranda
Santiago Valverde Álvarez

Resumen

La programación y la escritura comparten una raíz que la formación en ingeniería suele ignorar: ambas exigen comunicarse con claridad para que otro ser humano pueda leer y continuar lo que uno comenzó.
Donald Knuth propuso en 1992 el concepto de "Literate Programming", argumentando que el programador debe actuar como un ensayista que prioriza la comprensión humana por encima de la ejecución mecánica. Abelson y Sussman complementan esta idea al afirmar que los programas deben escribirse para que las personas los lean, y evidentemente, para que las máquinas los ejecuten.
La similitud entre ambas disciplinas no es sólo metafórica: tanto en la literatura como en el código, las palabras adquieren significado según el contexto en que aparecen. Existe además evidencia empírica de que los estudiantes de ingeniería que conciben la escritura como comunicación producen código de mejor calidad.
En la práctica, la mayor parte del trabajo de un ingeniero consiste en leer y modificar código existente. El código mal escrito tiene un costo real en tiempo, errores y frustración. Reconocer la responsabilidad hacia quien va a leer lo que uno produce es, en definitiva, lo que define tanto a un buen escritor como a un buen programador.

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Sección
Artículos de opinión